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Recurso visual
El CERN fabrica antimateria que es robada para destruir el Vaticano. Ron Howard dirige la película que más ha contribuido a que el público general conozca la existencia del acelerador de partículas de Ginebra, aunque lo que conoce sea casi completamente inventado.
| Año | 2009 |
| Director | Ron Howard |
| IMDB | tt0808151 · 6.7/10 |
| FilmAffinity | buscar ficha |
| JustWatch | disponibilidad en España |
| Intervalo | 2000–2010 — la ciencia como escenario del thriller |
| Categoría | CERN / Antimateria / Física de partículas / Religión y ciencia |
Angels & Demons tiene la distinción de ser la película que más veces ha provocado que el CERN tenga que publicar dossiers de corrección. El Colisionador de Hadrones no puede producir antimateria en las cantidades que describe Dan Brown, esa antimateria no podría almacenarse en un frasco portátil, y si pudiera no haría exactamente lo que la película muestra. El CERN real colaboró con la producción — les dejaron rodar en instalaciones reales — y luego tuvo que pasar años aclarando en su web oficial que nada de lo que la película implica es físicamente posible.
Eso, sin embargo, no es necesariamente un fracaso. Angels & Demons es el motivo por el que millones de personas saben que existe un acelerador de partículas en Ginebra, que en él trabajan físicos que estudian la antimateria, y que hay algo en esa frontera entre materia y antimateria que el cine puede convertir en MacGuffin. La distorsión es masiva, pero el apuntamiento existe: el CERN es un lugar real, la antimateria es un concepto físico real, y la tensión entre ciencia y religión que la novela de Brown explora — torpemente, pero la explora — tiene raíces en debates filosóficos genuinos.
Lo que la película hace con el CERN como escenario es sintomático de cómo Hollywood usa las grandes instalaciones científicas: como decorado de legitimidad para tramas que no necesitan la ciencia real. El acelerador da credibilidad visual al thriller, los físicos son personajes de apoyo que explican lo suficiente para que el público no se pierda, y la trama descansa en MacGuffins pseudo-científicos que nadie cuestiona porque nadie tiene los conocimientos para hacerlo. Es el uso instrumental de la ciencia como estética, no como contenido.
Por qué aparece en el ensayo sobre grandes centros de ciencia: Angels & Demons es el ejemplo más visto de cómo el cine usa las instalaciones científicas reales como decorado de thriller. La película identifica correctamente que el CERN tiene una potencia visual y conceptual que el público reconoce aunque no entienda la física, y esa identificación — aunque distorsionada — es la que justifica su presencia en el mapa cinematográfico de la ciencia institucional.
Se cita en estos ensayos: