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DEVS (2020)

Una empresa de computación cuántica en Silicon Valley construye un sistema capaz de simular el pasado y el futuro con precisión total. El problema no es técnico. El problema es qué haces cuando crees que puedes.

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DEVS (2020)
Año 2020 (miniserie, 8 episodios)
Director Alex Garland
IMDB tt8134186 · 7.8/10
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Intervalo 2020 — Silicon Valley como laboratorio metafísico
Tipo Miniserie (FX / Hulu)
Categoría IA y computación / Determinismo / Poder corporativo

DEVS es lo que pasa cuando Alex Garland — que ya había hecho Ex Machina y Annihilation — decide meterse con la computación cuántica, el libre albedrío y la concentración de capital tecnológico en una misma historia. El resultado es una miniserie que parece pausada hasta que te das cuenta de que ha estado construyendo un argumento filosófico durante cuatro episodios y que en algún momento tiene que resolverse. No del todo satisfactoriamente, pero con más honestidad intelectual de la habitual.

La premisa: la empresa Amaya, en Silicon Valley, ha construido un sistema de cómputo cuántico capaz de modelar la realidad con suficiente precisión para reconstruir el pasado y predecir el futuro. El proyecto se llama DEVS. El fundador, Forest, tiene un objetivo que no es comercial. El resto de la serie es, en parte, un thriller de persecución y, en parte, una pregunta filosófica sobre si el determinismo cierra el espacio del libre albedrío o si ese espacio era una ilusión antes de que alguien lo demostrara con hardware.

Lo que importa desde la perspectiva de este blog es el retrato del laboratorio contemporáneo. DEVS no ambientó su historia en un campus universitario ni en un laboratorio estatal: lo puso en una empresa con recursos casi soberanos, con un fundador que tiene el poder de decidir qué investigación importa y para qué se usa, en un entorno que mezcla estética de templo japonés con arquitectura de data center de alto secreto. Eso es una imagen del momento: la física y la computación avanzada ya no ocurren necesariamente en el ámbito público. Ocurren donde hay capital suficiente para costearlas.

La computación cuántica en la serie no es divulgación. Es metáfora. Garland usa los estados superpuestos, el colapso de la función de onda y la irreversibilidad de la medición para hablar de algo distinto: de la certeza, de la pérdida, del control. Lo cual es legítimo aunque irrite a quienes esperaban rigor. La mecánica cuántica tiene suficiente riqueza conceptual como para ser usada metafóricamente con provecho, siempre que quede claro que es eso lo que se está haciendo. Aquí queda suficientemente claro.

La miniserie es lenta, visualmente deliberada y termina de una manera que no todo el mundo encontrará satisfactoria. Garland es coherente: si el sistema puede calcular el futuro, eso tiene consecuencias narrativas que la serie acepta. Es, en ese sentido, una de las pocas obras que se toma en serio sus propias reglas hasta el final.


Por qué importa para el bloque de IA y computación: DEVS actualiza el arquetipo del científico megalómano al contexto del capitalismo tecnológico contemporáneo: el laboratorio omnisciente ya no pertenece al Estado ni a una universidad, sino a una empresa con nombre propio y un fundador con una agenda personal. La computación cuántica entra como tecnología de poder — no de conocimiento — y eso cambia la naturaleza de la amenaza. No es un error de cálculo. Es una elección.


Se cita en estos ensayos:

Cartel vía The Movie Database

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