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Recurso visual
Nacho Vigalondo filmó con un millón de euros el thriller de viajes en el tiempo más inteligente del cine español. Un hombre envuelto en papel de aluminio. Un hombre con prismáticos. Una mujer en el bosque. Todo ya ha ocurrido antes de que empiece la película.
| Año | 2007 |
| Director | Nacho Vigalondo |
| IMDB | tt1080016 · 7.2/10 |
| FilmAffinity | buscar ficha |
| JustWatch | disponibilidad en España |
| Intervalo | 2000–2010 — el bucle cerrado como tragedia inevitable |
| Categoría | Viajes en el tiempo / Bootstrap paradox / Causalidad |
Los cronocrímenes elige el modelo más inquietante de los viajes en el tiempo: el bucle completamente cerrado, donde cada cosa que ocurre ya ocurrió exactamente así y no puede ocurrir de otra manera. Hector viaja al pasado para prevenir lo que acaba de ver ocurrir y, al intentar prevenirlo, es la causa de que ocurra. No hay libre albedrío: todo lo que Hector hace en el pasado es exactamente lo que el Hector del futuro ya hizo, y eso es lo que creó la situación que lo empujó a viajar. La película no tiene grietas causales porque no las necesita: la causalidad es circular y cerrada.
Vigalondo construye esa lógica con los recursos mínimos: hay tres versiones de Hector en la película (el original, el que viajó una hora al pasado, el que viajó dos horas al pasado), pero el director los gestiona con suficiente claridad como para que el espectador pueda rastrear las líneas causales sin mapa. Eso es difícil — la mayoría del cine de bucles temporales pierde al espectador o lo simplifica — y el éxito de Vigalondo es mérito tanto de la estructura como del modo en que la filma.
El papel de aluminio que envuelve la cabeza del viajero temporal (para que no lo reconozcan) es el detalle más inventivo de la película: la solución más inmediata a un problema práctico real de los viajes en el tiempo, y suficientemente ridícula como para bajar la temperatura apocalíptica de la premisa. Los cronocrímenes es un thriller serio que no se toma a sí mismo tan en serio como para olvidar que un hombre envuelto en papel de aluminio tiene algo de cómico.
Por qué aparece en el ensayo sobre viajes en el tiempo: Los cronocrímenes es el ejemplo más puro del bucle temporal cerrado en el cine de habla hispana: una película que elige la variante más determinista y más perturbadora de los viajes en el tiempo y la ejecuta con consistencia lógica. El ensayo la usa como contraste con las películas que permiten al viajero cambiar el pasado: aquí el pasado ya es el que es, y el viajero lo confirma involuntariamente.
Se cita en estos ensayos: