Recurso visual

Pi, fe en el caos (1998)

Un matemático obsesionado con encontrar el patrón numérico que subyace a la realidad empieza a perder la cabeza, o quizá no. Primer largo de Darren Aronofsky, rodado en 16 mm blanco y negro por 68.000 dólares, con más ideas por fotograma que muchas producciones de diez millones.

película FilmAffinity físicos en el cine matemáticos e ingenieros disciplinas vecinas obsesión patrones paranoia
Pi, fe en el caos (1998)
Año 1998
Director Darren Aronofsky
IMDB tt0138704 · 7.1/10
FilmAffinity buscar ficha
JustWatch disponibilidad en España
Intervalo 1990–2000 — el científico como figura límite
Categoría Matemáticos e ingenieros / Obsesión / Paranoia

Pi es la película que más en serio se ha tomado lo que significa que una persona con formación matemática pierda la distinción entre encontrar un patrón y proyectarlo. Max Cohen es un matemático que trabaja en teoría de números, vive en un apartamento cutre de Nueva York, tiene migrañas incapacitantes, y está convencido de que el número π contiene un patrón que explica los mercados bursátiles, o quizás el universo entero. La pregunta que la película no responde — y que no necesita responder — es si Max está descubriendo algo real o construyendo una narrativa paranoica con el material de su propio conocimiento.

Aronofsky filmó Pi con 68.000 dólares recaudados de amigos y familia, en 16 mm blanco y negro hipergranulado, con una estética que convierte el interior de una mente matemática desbordada en algo físicamente perturbador. La cámara no muestra el mundo: muestra la percepción de Max, que en muchos momentos es indistinguible de una crisis disociativa. Eso es lo opuesto del laboratorio limpio y bien iluminado del cine científico estándar.

Lo que la película hace bien desde el punto de vista del blog es plantear una pregunta que la representación habitual del matemático evita: ¿qué pasa con la mente que busca estructura en todo cuando el umbral de significatividad desaparece? El matemático funcional y el matemático en crisis no son tipos distintos; son el mismo tipo de mente en condiciones distintas de regulación. Pi no dice que la matemática lleva a la locura — eso sería tosco — sino que la búsqueda de patrones sin criterio externo de validación es una actividad que puede ocupar todo el espacio disponible hasta no dejar nada más.

Hay un plano en el que Max dibuja una espiral de Fibonacci en su cuaderno y la mira como si fuera una revelación. Cualquier matemático ha tenido ese momento. La diferencia entre eso y lo que le pasa a Max es de escala, no de naturaleza. Esa continuidad entre lo ordinario y lo patológico es lo más perturbador de la película.


Por qué aparece en el ensayo sobre matemáticos e ingenieros: Pi es el ejemplo más extremo de un tipo que aparece con frecuencia en la representación cinematográfica del matemático: el que ha convertido la búsqueda de estructura en una forma de vida tan total que no puede funcionar fuera de ella. A diferencia de los matemáticos-héroes del cine mainstream, Max no usa las matemáticas para resolver un problema externo. Las usa para intentar resolver el mundo entero, que es un proyecto diferente y menos manejable.


Se cita en estos ensayos:

Cartel vía The Movie Database

Comentarios