index.png
Abrir archivo
Recurso visual
Picard conoce a Kirk dentro del Nexus, una anomalía energética que no es un viaje en el tiempo ni exactamente un universo paralelo: es un lugar donde el tiempo no pasa, cualquier momento es accesible, y nadie quiere marcharse. El villano quiere volver. Eso es suficiente para montar una catástrofe.
| Año | 1994 |
| Director | David Carson |
| IMDB | tt0111280 · 6.6/10 |
| FilmAffinity | buscar ficha |
| Intervalo | 1966–1994 — el relevo generacional y sus complicaciones |
| Categoría | Viajes en el tiempo / Universos paralelos |
Generations tiene un problema estructural que la película nunca resuelve del todo: necesita hacer pasar el testigo de Kirk a Picard, y para justificar que los dos estén en el mismo sitio inventa el Nexus, que es una de las ideas más raras que ha producido la franquicia. El Nexus es una cinta de energía que cruza el espacio, y si acabas dentro de él el tiempo deja de tener sentido: puedes acceder a cualquier momento de tu vida, experimentar cualquier variante que quieras, y el resultado subjetivo es la felicidad perfecta e indefinida. Nadie sale voluntariamente. La pregunta razonable — ¿por qué saldrías? — la película la esquiva con un argumento moral, que funciona más o menos.
Físicamente el Nexus no es viaje en el tiempo en el sentido habitual. No hay desplazamiento desde un punto A a un punto B con causa y efecto conservados. Es algo más parecido a un limbo cuántico donde coexisten posibilidades: no viajas al pasado, accedes a una versión del pasado que existe en paralelo dentro de ese espacio. La distinción no es trivial, y la película no entra en ella porque sabe que si lo hace se le cae el argumento. Lo interesante es que esa ambigüedad — ¿es tiempo? ¿son universos paralelos? ¿es una construcción subjetiva? — la convierte en una imagen más rica de lo que pretende ser. El Nexus mezcla deliberadamente las dos categorías y sale con algo que no encaja bien en ninguna de las dos, que es quizás lo más honesto que podría hacer.
El villano, Soran, quiere volver al Nexus porque la primera vez que entró perdió a su familia y dentro encontró una realidad donde no las había perdido. Eso lo convierte en un antagonista extrañamente comprensible: no quiere poder, no quiere conquistar nada, quiere un lugar donde una cosa terrible no haya pasado. La película lo presenta como un monstruo y al mismo tiempo le da la única motivación genuinamente humana de toda la franquicia cinematográfica. Que sea físico de profesión — investiga el comportamiento de la cinta — añade un punto de ironía que probablemente no era completamente intencionado.
La muerte de Kirk es lo que la gente recuerda, y es comprensible. No es una muerte especialmente bien escrita, pero el peso que tiene viene de otro sitio: Kirk lleva desde 1966, y la película tiene la delicadeza de hacer que muera haciendo algo útil en lugar de en una cama de hospital. Eso, para un personaje de esa escala, es suficiente.
Por qué está en viajes en el tiempo y en universos paralelos: El Nexus no es ninguna de las dos cosas con precisión, y es un poco de las dos. Entrar en él rompe la linealidad temporal — puedes acceder a cualquier momento — pero lo que encuentras allí no es tu pasado: es una variante paralela que existe dentro del espacio del Nexus. Ese limbo conceptual la pone en ambas categorías sin pertenecer cómodamente a ninguna. Si la sinopsis de la película resulta confusa en este punto, es porque la propia película lo es. No es un defecto de lectura.
Se cita en estos ensayos: