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Recurso visual
Simon Wells rehace la novela de su bisabuelo H.G. Wells con presupuesto de blockbuster y pierde la mayor parte de lo que hacía interesante al original. Un caso de estudio sobre qué ocurre cuando la ciencia ficción clásica se convierte en espectáculo de efectos especiales.
| Año | 2002 |
| Director | Simon Wells |
| IMDB | tt0268695 · 6.3/10 |
| FilmAffinity | buscar ficha |
| JustWatch | disponibilidad en España |
| Intervalo | 2000–2010 — el remake como pérdida de substancia |
| Categoría | Viajes en el tiempo / H.G. Wells / Remake |
La película tiene una particularidad biográfica que rara vez se menciona: Simon Wells es bisnieto de H.G. Wells, lo que convierte esta adaptación en un ejercicio de herencia familiar bastante literal. El resultado es paradójicamente una de las versiones menos fieles al espíritu del original — no en los hechos de la trama, que se respetan en lo fundamental, sino en lo que la trama quería decir.
La versión de 2002 añade una motivación personal que Wells no tenía: el protagonista Alexander Hartdegen viaja al futuro originalmente para intentar salvar a su prometida, muerta en un atraco. Ese cambio es sintomático. La novela de Wells usaba el viaje temporal como excusa filosófica para hablar de la evolución y la división de clases; la película necesita una historia de amor frustrada para dar al personaje un motor emocional que el público de 2002 pueda seguir sin esfuerzo. El precio es que la pregunta sobre el futuro de la humanidad queda subordinada a la historia personal.
Lo que la versión de 2002 hace mejor que la de 1960 es la visualización del viaje en sí: la secuencia en que Hartdegen observa cómo la Luna se fragmenta y la civilización colapsa a lo largo de miles de años tiene una escala temporal que la película anterior no intentó. También hay un Über-Morlock interpretado por Jeremy Irons que introduce la idea — ausente en Wells — de que los Morlock tienen su propia jerarquía intelectual: un líder que explica con calma por qué el orden futuro es inevitable. Esa escena tiene más filosofía que el resto de la película junta, pero llega demasiado tarde y se resuelve demasiado rápido.
Por qué aparece en el ensayo sobre viajes en el tiempo: La versión de 2002 es útil como contrapunto a la de 1960: muestra qué se pierde cuando se refabrica ciencia ficción clásica con los parámetros del blockbuster contemporáneo. El original tenía una pregunta; el remake tiene una misión. Esa diferencia estructura gran parte del debate sobre cómo el cine trata el tiempo y sus implicaciones.
Se cita en estos ensayos: