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Dos astrónomos descubren un cometa que va a destruir la Tierra en seis meses. Intentan avisarlo. Nadie les hace caso. La película más incómoda sobre comunicación científica de los últimos veinte años, disfrazada de comedia.
| Año | 2021 |
| Director | Adam McKay |
| IMDB | tt11286314 · 7.2/10 |
| FilmAffinity | buscar ficha |
| JustWatch | disponibilidad en España |
| Plataforma | Netflix |
| Intervalo | 2000–2025 — la ciencia contra el ruido mediático |
| Categoría | Catástrofes / Comunicación científica / Política |
No mires arriba es la película más directamente política sobre la relación entre ciencia y poder desde Dr. Strangelove, y tiene la misma lógica: llevar el absurdo hasta un punto en que resulta indistinguible de la realidad para que la incomodidad sea insostenible. La diferencia es que Kubrick tenía la guerra nuclear como objeto y McKay tiene el cambio climático, aunque oficialmente la amenaza sea un cometa. Nadie en la sala de cine de 2021 dudó de lo que era una metáfora de qué.
Lo que la película hace bien es el retrato de los dos astrónomos: Mindy es el científico que aprende a jugar el juego mediático y pierde algo en el proceso; Dibiasky es la que no puede y se convierte en meme. Esa diferencia — adaptarse al medio o colisionar con él — es una de las tensiones reales de la comunicación científica contemporánea. La película no dice cuál es la opción correcta porque no la hay: el sistema que hay que navegar es genuinamente hostil al mensaje que llevan.
La caricatura de los medios, la política y el mundo empresarial es tan amplia que algunos la rechazaron como panfleto sin matices. El argumento contrario es que el absurdo es proporcional: si el objeto de la sátira ya es absurdo, la sátira tiene que ir más lejos. La crisis climática real lleva décadas siendo gestionada con exactamente la lógica que muestra la película — aplazar, relativizar, convertir en debate de opinión lo que es consenso científico — y el resultado después de treinta años de advertencias está a la vista.
Para el blog es un caso particularmente limpio de catástrofe anunciada y descartada: no hay fallo técnico, no hay accidente, no hay mala suerte. Hay información correcta, comunidades epistémicas incapaces de recibirla, e instituciones optimizadas para otro tipo de problema.
Se cita en estos ensayos: