Caso guiado

Caso guiado: seguimiento radiológico en escoliosis

Una paciente adolescente con escoliosis estructural requiere control periódico del ángulo de Cobb. El caso plantea cómo elegir la técnica, gestionar la dosis acumulada y decidir cuándo el TAC aporta más de lo que cuesta.

Caso guiado: seguimiento radiológico en escoliosis

Una paciente de 16 años con escoliosis idiopática estructural está en seguimiento activo. El ángulo de Cobb medido hace seis meses era de 32°. La curva progresa. El equipo clínico necesita decidir con qué técnica y con qué frecuencia hacer el control, teniendo en cuenta que la paciente tiene por delante años de seguimiento y posiblemente una cirugía.

El caso no es excepcional. La escoliosis idiopática del adolescente afecta a entre el 2 y el 4% de la población joven, y una fracción significativa de esos pacientes requiere seguimiento radiológico prolongado — con exposición repetida antes de que el esqueleto madure.

flowchart TD A["Diagnóstico: escoliosis\nCobb 32°, 16 años, en progresión"] --> B["Decisión de seguimiento\n¿técnica, frecuencia, proyección?"] B --> C["Radiografía columna completa\nbipedestación PA/AP\ndosis ~0,5–1,5 mSv"] B --> D["Sistema EOS\ndosis ~5–10× menor\nno disponible en todos los centros"] B --> E["TAC columna\ndosis ~3–8 mSv\njustificado en planificación quirúrgica"] C --> F["Medición ángulo de Cobb\ncomparación con serie previa"] D --> F E --> G["Evaluación 3D de rotación\nplanificación quirúrgica"] F --> H{"¿Cobb > 45°\no progresión > 5° en 6 meses?"} H -- Sí --> I["Valoración quirúrgica\nTAC o EOS 3D justificado"] H -- No --> J["Continuar seguimiento\noptimizar protocolo ALARA"] J --> K["Revisar dosis acumulada\nevaluar colimación, proyección\nproteger tiroides y gónadas"] K --> B

El problema dosimétrico real

Una radiografía de columna completa en bipedestación — la proyección estándar para medir el ángulo de Cobb — entrega una dosis efectiva de entre 0,5 y 1,5 mSv dependiendo de los parámetros del equipo, el campo irradiado y si se usa proyección AP o PA.

Con controles cada 6 meses durante 4 años (8 exploraciones), la dosis efectiva acumulada puede situarse entre 4 y 12 mSv solo por el seguimiento. Si se añaden dos TAC de columna para planificación quirúrgica (~3–8 mSv cada uno), el total puede superar fácilmente los 15–20 mSv antes de los 20 años.

Para contextualizar: el límite de dosis efectiva para el público general es 1 mSv/año. En una paciente que recibe 2–3 mSv/año solo por el seguimiento de su escoliosis, la dosis anual triplica ese límite de referencia — aunque ese límite no se aplica a exposiciones médicas, sí es una señal de que la optimización tiene impacto real.

Cuándo el TAC está justificado

El TAC de columna no es un control de rutina en escoliosis. Su justificación aparece cuando:

  • se planifica intervención quirúrgica y se necesita evaluación 3D de la rotación vertebral, la morfología del canal y la relación con estructuras neurológicas;
  • existe sospecha de anomalía vertebral congénita no evaluable con proyección plana;
  • o la calidad de la radiografía convencional no permite medir el ángulo con suficiente fiabilidad en un caso complejo.

Fuera de esas indicaciones, el TAC añade dosis sin añadir información que cambie la decisión de seguimiento.

El papel del físico médico en el protocolo

El seguimiento radiológico de escoliosis es uno de los casos donde la intervención del físico médico en el diseño del protocolo tiene impacto clínico directo y cuantificable:

  • definir los parámetros de adquisición optimizados para la medida del ángulo de Cobb con mínima dosis;
  • establecer la proyección PA como estándar y documentar las excepciones;
  • calcular la dosis acumulada esperada a lo largo del seguimiento previsto;
  • evaluar si el sistema EOS está disponible y si su uso está justificado económica y clínicamente para este perfil de paciente;
  • y revisar el protocolo cuando cambian las condiciones clínicas (crecimiento del paciente, cambio de equipo, nueva indicación de TAC).

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