El físico médico en investigación clínica
La medicina se basa en evidencia. Esa afirmación, repetida hasta convertirse en axioma, tiene una consecuencia práctica que con frecuencia se omite: la evidencia hay que producirla.
Producir evidencia no es observar y registrar. Es diseñar preguntas que puedan responderse con datos, construir estructuras de recogida que no introduzcan sesgos, analizar con rigor estadístico suficiente y difundir resultados de forma que puedan ser verificados, reproducidos o refutados por otros.
El físico médico tiene formación, posición y acceso que lo sitúan, si lo decide, en el centro de ese proceso. No como colaborador técnico ocasional, sino como investigador estructural.
1. Por qué la investigación es parte del rol, no un añadido
El físico médico trabaja en el punto de contacto entre tecnología y paciente. Ve de primera mano cómo funcionan los equipos en condiciones reales, qué variabilidad existe entre procedimientos, qué diferencia hay entre el rendimiento especificado y el rendimiento observado, y qué limitaciones técnicas afectan al resultado clínico.
Esa posición genera preguntas. Algunas pueden responderse con ajustes de calibración o cambios de protocolo interno. Pero muchas no: requieren comparar con otros centros, revisar con suficiente número de casos, o diseñar una recogida prospectiva de datos.
La diferencia entre un físico médico que hace bien su trabajo operativo y uno que además investiga no es solo de ambición académica. Es metodológica: el primero mejora dentro del sistema local, el segundo contribuye a mejorar el sistema global.
La medicina basada en evidencia no funciona sin esa contribución. Los protocolos clínicos que guían la práctica en toda la red sanitaria se construyen sobre estudios que alguien hizo, en algún momento, desde una posición parecida a la que ocupa cualquier físico médico en activo.
2. Tipos de investigación desde la física médica
La investigación en física médica no es un tipo único de actividad. Abarca varios niveles, con distinto grado de complejidad metodológica:
Validación de dispositivos y tecnologías
Cuando se introduce un nuevo equipo, una nueva modalidad de imagen o un nuevo sistema de tratamiento, alguien tiene que demostrar que funciona como se especifica en el contexto de uso real.
Eso no es lo mismo que el proceso de marcado CE o autorización FDA, que establece que el dispositivo funciona según su diseño. La validación clínica local establece que funciona correctamente en ese centro, con ese protocolo, con ese tipo de paciente.
La validación de dispositivos incluye:
- caracterización del rendimiento en condiciones reales (no de laboratorio);
- comparación con el estándar previo;
- cuantificación del beneficio clínico o del riesgo diferencial;
- y definición de los límites de la indicación.
Optimización y comparación de protocolos
Los protocolos de adquisición, planificación y entrega se diseñan con criterios técnicos, pero su impacto clínico real se evalúa en la práctica. Comparar protocolos — en dosis, en calidad de imagen, en tiempo, en resultado — es un tipo de estudio que solo puede realizarse desde dentro del sistema clínico.
Esta comparación es especialmente relevante cuando:
- se introduce una variante local de un protocolo estándar;
- se adapta un protocolo de referencia a una población específica;
- o se evalúa si un protocolo más eficiente mantiene la misma calidad diagnóstica o terapéutica.
Seguimiento de pacientes y resultados a largo plazo
El resultado de un procedimiento técnico no siempre es inmediato. En radioterapia, el control tumoral y las toxicidades tardías se miden en meses o años. En imagen, la sensibilidad real de un protocolo de cribado se evalúa sobre cohortes seguidas en el tiempo.
El físico médico que conoce los parámetros técnicos del procedimiento tiene la posición ideal para correlacionar esos parámetros con los resultados clínicos: dosis absorbida y toxicidad, parámetros de imagen y hallazgo diagnóstico, exactitud del guiado y resultado del procedimiento.
Desarrollos técnicos con aplicación clínica
El desarrollo de nuevos métodos de calibración, nuevos algoritmos de reconstrucción o nuevos sistemas de guiado pasa por una cadena de validación que comienza en el banco y termina en el estudio clínico prospectivo. El físico médico puede participar en todas esas etapas, y en muchas es el perfil con mayor competencia técnica para hacerlo.
3. La necesidad estadística y los estudios multicéntricos
Muchas preguntas de investigación en física médica no pueden responderse con los datos de un solo centro. La razón es estadística: el número de casos necesario para detectar una diferencia clínicamente relevante con potencia suficiente puede exceder lo que un centro acumula en años.
Esto ocurre especialmente en:
- patologías poco frecuentes donde la exposición a una técnica concreta es limitada;
- efectos tardíos que requieren seguimiento prolongado en cohortes grandes;
- diferencias de rendimiento entre protocolos cuando la diferencia esperada es pequeña;
- y validación de tecnologías nuevas donde la indicación aún está siendo definida.
La solución es la coordinación multicéntrica: varios centros recogen datos con el mismo protocolo, lo que permite acumular el número necesario manteniendo la homogeneidad metodológica.
Eso tiene un precio: la coordinación es compleja. Requiere que los centros participantes usen el mismo protocolo de adquisición, las mismas definiciones de variables, los mismos criterios de inclusión y exclusión, y los mismos métodos de análisis. Garantizar esa homogeneidad entre centros con equipos distintos, operadores distintos y contextos clínicos distintos es en sí mismo un trabajo técnico especializado.
El físico médico es el perfil natural para esa tarea: puede especificar los parámetros técnicos que deben ser equivalentes entre centros, verificar que los equipos participantes cumplen esa equivalencia, y diseñar los controles de calidad que garanticen la comparabilidad de los datos durante todo el estudio.
4. Del quirófano al congreso: validación y difusión
La observación de una mejora en la práctica diaria no se convierte en evidencia por el hecho de existir. Necesita recorrer un camino:
Observación → hipótesis → diseño → recogida → análisis → comunicación → revisión → incorporación al conocimiento disponible.
La difusión no es el paso final ni el menos importante. Es la condición para que el trabajo sea útil más allá del centro donde se hizo.
Congresos y comunicaciones científicas
Los congresos de física médica — SEFM en España, ESTRO en Europa, AAPM en EEUU — son el primer foro de difusión. Una comunicación en congreso permite contrastar resultados con pares antes de publicar, recibir críticas metodológicas y situar el trabajo en el contexto de lo que otros están haciendo.
El congreso no certifica calidad, pero es un filtro de relevancia: los comités científicos seleccionan lo que tiene interés suficiente para ser presentado y discutido.
El congreso anual de ESTRO reúne habitualmente más de 6.000 participantes de más de 80 países, con hasta 12 sesiones en paralelo cubriendo física médica, radiobiología y oncología radioterápica. El 9.º Congreso Conjunto SEFM-SEPR se celebra en Toledo en mayo de 2025, con apertura de comunicaciones desde noviembre de 2024.
Publicación en revistas con revisión por pares
La publicación en una revista indexada con revisión por pares es el estándar de referencia para producción de evidencia. El proceso de revisión evalúa si el diseño del estudio es adecuado para responder la pregunta planteada, si el análisis es correcto y si las conclusiones están justificadas por los datos.
Para el físico médico, las revistas de referencia incluyen Medical Physics (IF 2024: 3,47), Physics in Medicine and Biology (IF 2024: 3,4), Radiotherapy and Oncology, European Radiology, Journal of Nuclear Medicine y Medical Imaging (SPIE), entre otras, dependiendo del área.
Participación en normas y guías
Una forma menos visible pero igualmente relevante de difusión es la participación en la elaboración de normas técnicas y guías de práctica clínica. Organismos como ESTRO, AAPM, IAEA, EFOMP o los comités de normalización nacionales (CTN UNE en España, CEN en Europa) producen documentos que definen el estándar de práctica y que se construyen sobre la evidencia disponible.
Participar en esos grupos de trabajo es contribuir directamente a que la evidencia producida en la práctica diaria se incorpore al estándar que guía a todos los centros.
5. Investigación y práctica clínica: tensiones reales
La investigación desde la práctica clínica no es una actividad sin fricción. Hay tensiones reales que determinan qué es posible y qué no.
Tiempo: el físico médico en activo tiene responsabilidades operativas que no se pausan para investigar. La investigación compite con QA, calibraciones, planificaciones y guardias. Los centros que consiguen hacer investigación clínica de calidad son aquellos que reservan tiempo explícitamente para ello o que lo integran en el flujo operativo.
Acceso a datos: los datos clínicos están sujetos a regulación de protección de datos (RGPD en Europa, HIPAA en EEUU). El acceso requiere protocolos aprobados por comités de ética, anonimización adecuada y, en muchos casos, consentimiento informado de los pacientes. Eso es trabajo administrativo previo que no puede obviarse.
Cultura del servicio: en muchos servicios de radiofísica la cultura dominante es operativa, no investigadora. La presión del día a día puede hacer que la investigación quede siempre postergada. Cambiar esa cultura requiere liderazgo y recursos, no solo voluntad individual.
Colaboración con clínicos: muchas preguntas de investigación relevantes son compartidas entre físicos médicos y médicos especialistas. Pero la colaboración no es automática. Requiere que ambos perfiles se entiendan metodológicamente, que haya acuerdo sobre autoría y crédito, y que exista confianza construida en el trabajo diario.
Hay una dimensión de esta tensión que raramente aparece escrita con claridad: la investigación tiene que ser una actividad remunerada, no solo reconocida.
Cambiar un flujo clínico para incorporar recogida de datos prospectiva cuesta horas de personal. Diseñar un protocolo multicéntrico cuesta reuniones, desplazamientos y trabajo fuera del horario asistencial. Gestionar los trámites éticos y administrativos de un estudio cuesta tiempo que no está en ninguna plantilla. Si ese esfuerzo no está compensado — directamente, a través de proyectos con financiación, o indirectamente mediante reducción de carga operativa — se absorbe por convicción personal. Y la convicción personal no escala ni es sostenible a largo plazo.
Esto es lo que hace que los canales de colaboración con industria, los proyectos competitivos y las redes multicéntricas no sean solo oportunidades académicas. Son, en la práctica, la condición que hace posible la investigación en servicios donde nadie ha reservado tiempo ni presupuesto explícito para ella.
6. El ecosistema de colaboración: más allá del servicio
La imagen del físico médico investigando en solitario o exclusivamente con los médicos de su servicio es incompleta. La investigación en física médica se apoya en un ecosistema más amplio de colaboradores, cada uno con intereses y aportaciones distintos.
Otros investigadores y centros académicos
Los grupos universitarios y de investigación básica trabajan en problemas que aún no tienen aplicación clínica directa pero que en cinco o diez años la tendrán. La colaboración con esos grupos permite al físico médico clínico acceder a métodos nuevos antes de que se conviertan en estándar comercial, y aportarles a ellos la perspectiva del uso real: qué condiciones de operación son realistas, qué restricciones impone el entorno clínico, qué nivel de complejidad puede asumirse en un servicio hospitalario.
Esa colaboración es bidireccional. El físico médico aporta datos reales, contexto clínico y capacidad de validación. El grupo académico aporta metodología, infraestructura de análisis y acceso a publicación.
La industria como colaborador
Los fabricantes de equipos de imagen, radioterapia e instrumentación médica tienen interés en que sus dispositivos sean evaluados en condiciones reales y en que los resultados positivos sean publicados. Eso abre una vía de colaboración que no es solo técnica: es también económica.
Los acuerdos de investigación con industria pueden tomar distintas formas:
- Estudios patrocinados: la empresa financia la recogida de datos, el análisis o ambos, a cambio de acceso a los resultados con acuerdo sobre publicación.
- Acceso anticipado a tecnología: el centro recibe un equipo o una versión beta de software para evaluación antes de su comercialización general, con el compromiso de contribuir al proceso de validación.
- Contratos de consultoría técnica: el físico médico asesora en diseño de dispositivos o en especificación de requisitos clínicos, con remuneración directa al profesional o al servicio.
La colaboración con industria tiene ventajas reales pero exige gestionar cuidadosamente los conflictos de interés. La independencia metodológica y el control sobre la publicación de resultados negativos son condiciones no negociables para que el trabajo mantenga su valor científico.
Redes y consorcios multicéntricos
Más allá de los estudios puntuales, existen redes de investigación establecidas en física médica: grupos de trabajo de ESTRO, AAPM, EFOMP, o redes nacionales como las de la SEFM. Participar en esas redes permite acceder a estudios ya diseñados donde el centro puede contribuir con su volumen de datos sin tener que asumir el diseño completo del estudio.
Es una vía de entrada realista para servicios que quieren empezar a investigar sin tener todavía la infraestructura para liderar un estudio propio.
7. Herramientas de investigación
Hacer investigación clínica no requiere infraestructura de laboratorio. Requiere herramientas específicas para gestionar datos, protegerlos, analizarlos y documentar el proceso. Muchas de esas herramientas ya son de uso habitual en física médica.
Gestión de datos y metadatos
El punto de partida de cualquier estudio es tener los datos organizados de forma que sean recuperables, comparables y auditables. Eso es más exigente de lo que parece cuando los datos provienen de sistemas clínicos heterogéneos.
Hojas de cálculo (Excel, LibreOffice Calc) siguen siendo la herramienta más usada para bases de datos de pequeño tamaño y para cálculos rápidos de verificación. Son accesibles, no requieren instalación especializada y permiten documentar el proceso de análisis en el mismo fichero. Sus limitaciones aparecen cuando el volumen de datos crece, cuando hay varios usuarios accediendo simultáneamente o cuando se necesita trazabilidad de cambios.
REDCap (Research Electronic Data Capture) es el estándar de facto para recogida de datos clínicos en investigación. Creado en 2004 en la Universidad Vanderbilt, cuenta actualmente con más de 8.200 instituciones en 164 países, 4,3 millones de usuarios y más de 53.000 citas científicas. Permite diseñar formularios de entrada con validación, gestionar permisos por roles, mantener auditoría y exportar en formatos estándar. Muchos hospitales universitarios tienen instancias propias disponibles para proyectos internos — conviene verificarlo antes de desplegar una alternativa propia.
Bases de datos relacionales (SQLite para uso local, PostgreSQL o MySQL para uso compartido) son necesarias cuando el volumen de datos o la complejidad de las relaciones entre variables superan lo que una hoja de cálculo puede gestionar de forma segura.
Anonimización de datos de imagen
Los datos de imagen médica en formato DICOM contienen metadatos identificativos en las cabeceras: nombre del paciente, fecha de nacimiento, número de historia clínica, institución. Antes de usar esos datos en investigación, hay que anonimizarlos.
Herramientas habituales:
- DICOM Anonymizer (RSNA) — herramienta de escritorio específica para anonimización de ficheros DICOM según perfiles estándar.
- DicomCleaner — alternativa con interfaz gráfica, útil para lotes pequeños.
- Orthanc — servidor DICOM de código abierto con módulo de anonimización. Permite procesar grandes volúmenes y mantener una tabla de correspondencia entre identificadores originales y anonimizados, necesaria si hay que re-identificar en caso de hallazgo incidental.
- Pydicom + scripts Python — para anonimización automatizada integrada en flujos de análisis, con control total sobre qué campos se eliminan, sustituyen o preservan.
La anonimización no es un paso opcional ni delegable al final del proceso. Debe estar definida en el protocolo del estudio antes de comenzar la recogida.
Análisis estadístico
El análisis en física médica clínica no requiere estadística avanzada en la mayoría de los estudios, pero sí requiere hacerla bien.
- R — entorno de referencia para estadística en investigación clínica. Tiene paquetes específicos para supervivencia, modelos mixtos, metaanálisis y visualización. La curva de aprendizaje es real pero la reproducibilidad del análisis es total: el script es el análisis.
- Python (con pandas, scipy, statsmodels, lifelines) — alternativa con mayor presencia en física médica por su uso en procesado de imagen y machine learning. Permite integrar análisis estadístico y análisis de imagen en el mismo entorno.
- SPSS / Stata — herramientas comerciales con interfaz gráfica, más usadas en entornos clínicos donde el nivel de programación es limitado. Producen resultados correctos pero el análisis es menos reproducible si no se guardan las sintaxis.
Protocolos de investigación y gestión documental
La investigación clínica requiere documentación formal que va más allá de los datos: protocolo del estudio, aprobación del comité de ética, consentimientos informados, registro del estudio (ClinicalTrials.gov, EU Clinical Trials Register), y registro de cambios al protocolo durante el estudio.
Esa documentación no es burocracia accesoria. Es la garantía de que el estudio es reproducible, auditable y que los derechos de los participantes están protegidos. Su ausencia invalida los resultados ante cualquier revista de referencia.
8. El físico médico como puente metodológico
Hay una función que el físico médico puede desempeñar de forma singular en la investigación clínica: actuar como puente metodológico entre el sistema técnico y la pregunta clínica.
Los clínicos conocen la pregunta —qué resultado interesa, qué diferencia es clínicamente relevante, qué información necesita el paciente— pero pueden no tener la formación técnica para especificar qué parámetros del sistema de imagen o de tratamiento son los factores determinantes.
Los ingenieros o técnicos de sistemas conocen los parámetros del equipo, pero pueden no saber qué variables clínicas son las que importa medir o cuál es el rango de variación que tiene significado en la práctica.
El físico médico conoce ambos lados. Puede traducir la pregunta clínica en requisitos técnicos, puede especificar qué hay que medir y cómo, puede diseñar los controles de calidad que garantizan la comparabilidad de los datos, y puede interpretar los resultados técnicos en términos clínicos.
Ese papel de puente no es el más visible en la bibliografía, pero es con frecuencia el que hace posible que un estudio se realice de forma metodológicamente correcta.
9. Resumen
El físico médico en investigación clínica no es un rol marginal ni una aspiración opcional. Es una consecuencia lógica de la posición que ocupa: en el sistema técnico, con acceso a datos reales, con formación para diseñar medidas rigurosas y con la capacidad de conectar esa medida con la pregunta clínica.
La investigación desde la práctica clínica tiene distintos niveles: validación local de dispositivos, comparación de protocolos, seguimiento de resultados, estudios multicéntricos, publicación y participación en normas. Cada nivel tiene su propia complejidad metodológica y su propio tipo de contribución al conocimiento disponible.
Las barreras son reales — tiempo, acceso a datos, cultura de servicio, colaboración — pero son barreras organizativas, no imposibilidades técnicas. Los servicios que las resuelven producen evidencia. Los que no, repiten prácticas que nadie ha verificado formalmente.
Para ampliar
Convocatorias y financiación
- ISCIII — Acción Estratégica en Salud (AES) — convocatoria anual de proyectos PI; 105M€ en 2025 para 653 proyectos.
- CDTI — PERTE Salud de Vanguardia — financiación parcialmente reembolsable para proyectos de I+D en salud con presupuesto mínimo de 175.000€.
- Horizon Europe — Misión Cáncer — convocatorias europeas de investigación en oncología, con proyectos individuales de 7–10M€.
Herramientas
- REDCap — Research Electronic Data Capture — plataforma de recogida de datos para investigación clínica; más de 8.200 instituciones en 164 países.
- RSNA DICOM Anonymizer — anonimización de ficheros DICOM.
- Orthanc — servidor DICOM de código abierto con módulo de anonimización.
Congresos y sociedades
- SEFM — Sociedad Española de Física Médica — congreso conjunto SEFM-SEPR cada dos años.
- ESTRO — European Society for Radiotherapy and Oncology — congreso anual con más de 6.000 participantes de 80+ países.
- AAPM — American Association of Physicists in Medicine — referencia global en física médica clínica e investigadora.
- EFOMP — European Federation of Organisations for Medical Physics — federación europea; publica el European Journal of Medical Physics.
Registro de estudios
- ClinicalTrials.gov — registro público de ensayos clínicos; obligatorio para publicación en la mayoría de revistas de referencia.
- EU Clinical Trials Register — equivalente europeo bajo regulación de ensayos clínicos de la UE.